Ayer me acabé Florence, con todos sus logros de Steam, no es una tarea difícil... quizá es uno de los juegos más fáciles de completar de los que he jugado. Me gustó mucho a pesar de ser corto, muy básico en mecánicas y en toma de decisiones. Pero lo que hace lo hace bien.

Te cuenta una historia en diferentes micro-capítulos. En poco más de una hora puedes pasarte el juego completo. Es tan básico en mecánicas que puedo imaginarme a mi hija de cinco años jugándolo muy pronto. Trata del amor, de las relaciones de pareja y de las aspiraciones personales... todo ello en un mundo globalizado, interconectado e intercultural como el que ya tenemos.

La factura artística es delicada y recuerda muchísimo al dibujo de Persépolis de Marjane Satrapi. Podría casi definirlo como un capítulo animado y para todos los públicos (incluso niños) de la serie Easy (Netflix) de Joe Swanberg que tanto nos gusta a mi pareja y a mí (serie, por cierto, buenísima y de la que poco se habla). Un retrato mundano de las relaciones sociales sin demasiadas pretensiones y con mucha naturalidad.