A veces juego con mi hija mayor, Nahikari, a juegos que tiene en su pequeña colección. Ahora tiene 5 años pero ya con uno le llamaba poderosamente la atención la estantería donde tenía mi colección de juegos. Los señalaba, le gustaba el arte que se podía ver en los lomos de las cajas (¡incluso en las cajas ilustradas por Klemens Franz!) y sabía que de algún modo eran objetos especiales para mí.

Ha tocado jugar a Unicornio Destello: El tesoro de las nubes (Kristin Mückel). Un juego que resumiendo y siendo claro viola dos de los fundamentos que creía inquebrantables en el mundo de los juegos de mesa: por un lado es el primer juego que hizo cambiar el famoso color amarillo de los juegos de Haba por ese color rosa chicle ultra-edulcorado para princesitas o principitos ñoños... una aberración en Alemania y en el mundo entero. En segundo lugar deja en muy mal lugar los filtros/criterios de un editor como Haba, que todos creíamos infalibles, y que nos casi "garantizaban" que en su catálogo no había ningún juego capaz de generar FRUSTRACIÓN en los niños... pues este primer Unicornio Destello, en ese sentido, hace aguas por todos lados. No he visto un juego infantil tan descompensado como este, con constantes tiradas de dados que dejan siempre a expensas de la suerte partidas pseudo-igualadas o linchamientos descomunales. Cuidado con esto, no es nada agradable para los niños y niñas que todavía están aprendiendo a perder no poder encontrar una explicación lógica y plausible de según qué resultados. Probablemente lo quemaré literalmente muy pronto.

Ya jugando con adultos El Jardín de Alicia (Ikhwan Kwon) sí me convenció. Y eso que venía de ver malas críticas por parte de diferentes youtubers: que algunas piezas de cartón parecen un tripi y que tiene pinta de otro refrito de Uwe sin ser de Uwe (El Experto), dejó fríos a los chicos de D.a.Dos que ensalzan tanto lo que ellos llaman "juegonitos" (y a mí me parece muy chulo, la verdad)... en fin, parece que hay un cupo para dar cera a Maldito Games si has hablado bien de X juegos de la editorial andaluza: "cada 5 reseñas buenas, una mala"... para parecer así más imparciales de cara a la galería. Le tocó pagar el pato a este excelente juego de poliominós de autor surcoreano (lo llegan a sacar los Llama Dice y les hacen un traje con saliva).

¿Qué me convence de El Jardín de Alicia? Muchas cosas: escala bien (y tiene modo solitario), es fácil de explicar, fácil de entender y fácil de sacar a mesa (son muy pocas reglas y los tableros tienen una leyenda autoexplicativa para tener siempre presente la puntuación). El arte es muy bueno, el tamaño correcto y el precio más de lo mismo para los tiempos que corren. Rejugable hasta la saciedad. El uso de poliominós básicos con las formas popularizadas por el videojuego Tetris es un acierto porque facilita la previsualización mental de patrones. Se puede jugar con diferentes estrategias, una muy interesante consiste en intentar forzar un final de partida prematuro y pillar desprevenidos a tus rivales. Sinceramente, hoy día, me veo sacando antes a la mesa El Jardín de Alicia que Patchwork (Uwe Rosenberg), ¡y ojito que Patchwork y San Uwe son palabras mayores! Por eso entiendo a la perfección que lo haya sacado en español Maldito Games: saben valorar muy bien el posible recorrido que tienen este tipo de juegos.

Llevaba oyendo hablar maravillas de Wingspan (Elizabeth Hargrave) casi un año, pero no lo había probado todavía y ya tocaba habiéndose posicionado en la BGG como el mejor juego familiar del ranking. Su autora ganó el premio al mejor autor/a novel de juegos de mesa de 2019 en el Festival Dau Barcelona; a su vez está dando mucha visibilidad a la mujer y a otras identidades sexuales no binarias como hacedora/es de juegos (en su web personal tiene información sobre el tema y una lista enorme en el apartado 'Women & Nonbinary Board Game Designers') y esto todavía engrandece más la figura de la diseñadora de Maryland. Algo que es marca personal de Hargrave en sus juegos son los temas sobre naturaleza, flora y fauna ya que es una apasionada de las salidas a la montaña, las aves y la recolección de setas.

Centrándonos en Wingspan (también publicado por Maldito Games en España), lo que más me emociona del juego es saber que el tema del juego sólo puede ser el mismo que el del prototipo y, por tanto, el editor lo único que ha hecho como paso intermedio ha sido "guapear" el juego original de Hargrave sin poder meter mano para retematizarlo. Una vez lo juegas sabes que la esencia original es inmutable y está ahí... y eso todavía consagra más a la autora. Por otro lado, se observa mientras juegas la existencia de una capa de divulgación y de respeto hacia la naturaleza importante en todo el juego... pero lo genial es que a diferencia de otros juegos que quieren "enseñar" metiendo contenidos y valores con calzador, en Wingspan todo eso fluye armónicamente y te penetra de la mejor manera posible entendiendo que la envergadura de las aves tiene un sentido en la mecánica de juego, así como las zonas de nidificación, la alimentación o la capacidad reproductiva de las aves. ¡Todo encaja! Jugamos, nos divertimos y aprendemos sin notar por ello ningún tufo ni artificio pedagógico perverso.

Como (ya públicamente declarado) fan del trabajo de Hargraves he incorporado a mi ludoteca sus otros dos juegos: Tussie Mussie y Mariposas. Del Mariposas caerán primeras impresiones pronto, y el Tussie Mussie lo pude jugar ya. Se trata de un pequeño juego de cartas con la mecánica 'I split, you choose' ('yo parto, tú eliges') inspirado en el código floral que en la época victoriana se estilaba. Funciona y demasiado bien para ser sólo 18 cartas. Una muestra de que Hargraves tiene talento y capacidad de adaptación para hacer juegos mínimos y máximos en cuanto componentes (¡Wingspan son casi 200 cartas!). Editado en España por la buena gente de Salt & Pepper Games que siguen salpimentando nuestras mesas con buenos juegos en formato cartera.