Estos días pre-navideños me ha dado por recurrir a una serie de postales que compré hace unos años y que a la vez también son un juego. Las sacó el autor alemán Friedemann Friese como una pequeña colección de 8 mini-juegos bajo el nombre de Folder (todavía se pueden adquirir en la tienda de la BoardGameGeek). Ya recurrí a alguna de estas desde Barcelona para felicitar las navidades a amigos de aquí del País Vasco, y ahora se me ha ocurrido hacer el camino en el otro sentido para felicitar a amigos catalanes con estas originales postales lúdicas.



Pero cuando me pongo a escribirlas pienso: "Joder, este sistema de doblar laberintos me suena, ¡es calcado a los juegos que está comercializando Devir este 2021 bajo el nombre de Mazescape Labyrinthos y Mazescape Ariadne!". Y he pensado que debía hacer un vídeo para el vlog sobre esto... hablando de dónde están los límites de la inspiración en un sector que se nutre tan necesariamente de las ideas como es el de los juegos de mesa. Hay quienes piensan que las ideas son como el amor de la famosa canción: que están en el aire... pero no siempre la cosa funciona así.