Le estoy cogiendo el gustillo a eso de visitar tiendas del hobby en Euskal Herria. Aquí no hay una zona que aglutine muchos comercios del sector como puede ser el triángulo friki barcelonés. Te lo tienes que currar mucho más, coger el coche, el tren, el metro, patear... pero cada tienda que descubro es como un oasis en un desierto ya no tan desierto. Por suerte los años han pasado y, quizá por efecto de la pandemia y el subsiguiente refugio en las unidades familiares, jugar entre adultos en esta tierra a algo que no sea el mus empieza a entenderse.



En cada barrio siempre hay un rompehielos, y tiendas como Ebla efectivamente lo son. La labor de dar a conocer los juegos, el rol, el manga... a pie de calle suponen el primer y más efectivo embudo de entrada a la afición. Por eso intento de vez en cuando dejarme caer por tiendas físicas, a pesar de comprar bastante on-line, nunca me olvido de ellas porque en ellas empezó todo.