¡Atención que se vienen tres "clinteadas" de libro en este vídeo! Y es que el amor por lo viejuno vuelve con fuerza. Nos damos cuenta que casi cualquier tiempo y pasatiempo pasado fueron mejores. Hoy hablo de adquisiciones (y re-adquisiciones) para mi colección de juegos que como mínimo tienen 10 años y como máximo... ¡la friolera de 24 añazos!



Vamos de más reciente a más viejuno. Empiezo con un juego de 2012 que además de viejo es bastante feo. Es un Knizia llamado Spectaculum. Un juego que compré en Dracotienda por 9,95€ y que luego vendí... pero ahora lo he vuelto adquirir porque detrás de una temática y un arte bastante sórdidos enmascara un pequeño juego de trenes muy apañado. Hay gente que dice que este Spectaculum es lo que debería haber sido Mini Rails. Por estos motivos vuelve a mi colección.
Tito Wallace también vuelve. Me he hecho por Wallapop con una copia del Tinners' Trail de El Viejo Tercio (es un juego de 2008). El motivo principal es porque sé que va a salir en muy breve una reedición y me da miedo que sufra lo que yo llamo el "Efecto San Petersburgo" (lo explico en el vídeo).
Nos vamos a 2003 para recuperar el que muchos (entre ellos Mario Águila) dicen que es el mejor juego de Leo Colovini: Die Brücken von Shangrila (Los Puentes de Shangrila). Yo soy un enamorado de Clans y espero que este sea igual o mejor.
Viajamos al pasado un año más para pararnos en Pueblo (2002), un juego de la doble K que nunca se reedita y que cada vez cuesta más encontrar. Esta vez hice caso a Amarillo114 cuando dijo que había vendedores alemanes en Ebay a los que si les lloras un poco te lo envían sin problemas. ¡Grande bro!
Acabamos nuestro particular viaje al pasado en 1998 para cortar cabezas a lo loco con Guillotine, un juego de Paul Peterson que sospecho que se sigue reimprimiendo de tapadillo en China para colocarse globalmente mediante AliExpress (supongo que sin el beneplácito de Wizards y Hasbro... ¡China va a su bola!)... ¿mandamos ya a Glòria Serra o qué?