A veces podemos pensar que la poca dimensión de algunas empresas, en este caso pequeñas (o pequeñísimas) editoriales de juegos de mesa, acarrea inevitablemente una falta de servicios para el cliente final: nosotras, las personas jugadoras. Hoy voy a hablar de mi experiencia en este sentido con dos pequeñas editoriales, una afincada en Barcelona y la otra en Madrid. Hablo de DMZ (con, si no me equivoco, únicamente a Pau Carles como "hombre-orquesta" que todo lo puede) y de Salt & Pepper Games (con Michael y Gonzalo).



Para ambas utilicé Twitter como forma de contacto, y os lo recomiendo porque da bastante buen resultado. Os hago un pequeño 'spoiler' de cómo fue todo: encantadísimo con el trato recibido por parte de ambas empresas. A veces editoriales más grandes se mueven en este sentido más lenta y torpemente por la excesiva "departamentización" de su estructura... en cambio con estas dos microeditoriales el trato fue muy rápido, personal y siempre aportaron soluciones incluso cuando elementos externos (llamémosle Correos) complicaron la resolución definitiva de mi problema.